El Verde – Capítulo 6

La primera vez que decides engañar ocurre un sismo por dentro, la mentira busca ocupar un espacio en donde generalmente la verdad vive, todos tus valores se reúnen para tomar una decisión ¿digo la verdad? “Hola mi amor me bese con Antonio y lo peor es que me gustó” ¿cómo se dice eso? ¿cómo? Adela se bañaba con su mentira, desayunaba con su mentira, la culpa la acompañaba a toda hora, al principio creía que se le notaría en la cara, que quizás al besarse en el café Jessica pasaría y la vería, que quizá mentía y sabía que la había engañado, pero los días pasaban y se dio cuenta que las cosas seguían igual entre ellas, que Jessica no había olido su miedo. Es justo ahí cuando te das cuenta que el otro ignora tu secreto,  tu corazón se dispone a tomar una decisión, entra en una transición y vuelve a mentir como un pequeño delincuente que ha probado el sabor de la adrenalina o un egoísta que encontró un territorio donde puede tener a dos personas o como un malabarista en el semáforo, haciendo malabares con tres corazones. Adela nunca se había interesado en un hombre, nunca había estado con uno y como un gato sin querer queriendo, quería morir de curiosidad .

“Tenemos que hablar” es una frase que asusta al corazón, la frase rebota en el pecho, implosiona ahí y riega el cortisol por todo el cuerpo. Al menos eso fue lo que sintió Beatriz cuando Abril pronunció esas palabras, venían con un adiós, con una distancia

– Me perdí Beatriz, me perdí y necesito estar sola para librar mis propias batallas

– ¡Pero yo te amo!

– No lo dudo mi amor, no lo dudo.  Y yo a ti, pero estás en un  ritmo y yo en otro y no puedes llegar a entenderme

– Somos una pareja Abril, tenemos que poder resolver las cosas juntas

– Lo siento mucho pero tengo la necesidad de estar sola, lo que siento es que ésto lo debo resolver sola, si quieres quédate en casa y yo me voy

– No tranquila yo me voy  a donde mi mamá y luego busco otra cosa

– Lo siento Beatriz, yo no quiero lastimarte de verdad, pero necesito hacer esto sola

Beatriz comenzó hacer sus maletas, tenía las lágrimas contenidas, si decía cualquier otra palabra se venía abajo. Abril se quedó en la sala mientras Beatriz sacaba las maletas que habían comprado en París, esta vez no era para irse a Sevilla o a Toledo o Italia, sino para despedirse ¿cómo se mete el corazón en la maleta? no cabe, no quiere. Beatriz estaba sorprendida, quebrada, profundamente rota, amaba con todas las fuerzas Abril y quería ayudarla, no podía entender esa soledad terca a la que quería someterse, se sentía impotente. Nada es tan doloroso como irse amando.

Al salir y estando ya en el coche, Beatriz lloró como se llora el abandono, como se lloran cuatro años hermosos, como se llora una casa que se volvió hogar a pulso del amor, como se lloran unos besos, un cuerpo, una amiga, una amante el amor de tu vida, mientras Abril también lloraba, un llanto valiente, un llanto sabor salto en el vacío, un llanto de querer llorarlo todo para no volver a caminar descalza en medio de vidrios personales .

Mientras Abril lloraba su decisión.  Teresa iba a su primer día de terapia, hay que ser muy valiente para saberse cobarde y eso es ir a terapia, hablar con un experto en cobardía, miedos y saboteadores internos que nos mandan a cometer  errores

– Hola Teresa, cuéntame ¿en qué puedo ayudarte?

– Creo que estoy en una relación tóxica

– ¿ Y por qué crees que es tóxica esa relación?

– Por que todo el mundo dice que así es, porque Antonieta y yo nos alejamos y volvemos una y otra vez y eso me hace daño, no me hace sentir segura

– Hay una moda de llamar a cualquier diferencia “algo tóxico” Quizás el vínculo esté enfermo y por eso te haga daño, hay vínculos que pueden curarse y otros no y justamente eso es lo que te ayudaré a descubrir, cuéntame ¿qué es lo que te hace daño?

– Que a veces estamos tan bien que toco el cielo y otras hace cosas que me dan tanta rabia que me distancio, entonces nos distanciamos y ella vuelve y yo acepto pero luego nada cambia

–  ¿Y han hablado de esto?¿le dices que te molesta de forma asertiva ?

– No, ella siempre evita hablar, todo su discurso siempre es ambiguo  y si intento confrontarla lo evita

– ¿ Y el tuyo? ¿ cómo es?

–  Supongo que claro no…

– ¿ Cuales son esas cosas de ella que hace que te alejes?

–  Los fines de semana por ejemplo hace planes sola, sin mí y casi nunca estoy invitada a su círculo de amigos

–  ¿Por qué crees que ocurre?

– Siento que se avergüenza de mí

– ¿Se lo has preguntado?

– No, ¿pero qué otra cosa puede ser?

– Muchas, las suposiciones pueden generar más problemas mentales de lo que crees, antes de afectarte por un problema asegúrate de que exista.

¿ Por qué no preguntamos cosas como esa? ¿es demasiado directa? ¿ te avergüenza estar conmigo? ¿o es quizás el miedo a una respuesta afirmativa? Teresa se diocuenta que aunque decía estar muy segura de las respuestas, casi nunca ha preguntado de forma frontal aquellas cosas que viven en su mente, que las conjeturas la invitan a un mar tormentoso que es probable que exista, lo que no sabe es si es tan hondo como ella cree, así que decidió que la próxima vez que se viera con Antonieta le preguntaría.

¡Desaparecida! Las setenta y dos horas habían pasado y la policía declaró a Aurora desaparecida, para Luz al menos quedaba una esperanza, está desaparecida no está muerta, al menos eso le dice su esperanza pero la culpa de no haber podido intuir que algo malo pasaba la persigue a todas horas.

La rabia y el dolor de aquel momento no permitió que Luz pensara siquiera que detrás de ese adiós había un peligro

– No me lo creo María, yo me muero si de verdad algo malo le pasó a Aurora

– Tranquila Luz, ya la policía está comenzando averiguar y tarde o temprano se sabrá qué pasó y dónde está Aurora

– ¿Y si no está? nunca me voy a perdonar si algo malo le pasó, yo era su única familia, debí insistir más  en vernos por última vez.  Yo insistí  pero ella se negaba, me colgaba el teléfono, no sé María no sé, no vi venir este golpe, no lo vi venir .

– No puedes culparte Luz, si en ti no hay maldad es muy poco probable que puedas reconocerla

Mientras Luz y Maria seguían hurgando en la desesperación de Luz, otra desesperación crecía pero en el corazón de Lucía, mientras se vestía después de hacer el amor con Yuri pensaba en su doble vida y la valentía que no tenía para dejar toda su vida, mientras conducía a su casa para ver a su esposo lloraba de culpa, se le mojaban las dudas de puro llanto pero sabía que antes de bajarse debía maquillarse, se sentía una actriz obligada a salir a escena. Con Yuri no podía admitir que amaba a su esposo, con su esposo no podía admitir que amaba a Yuri

Tantos recuerdos a favor de Roberto  ¿cómo le dices a tus hijos que dejarás a tu esposo por una mujer? ¿cómo le dices a tus amigos? pero sobre todo ¿cómo te lo dices a ti? Yuri quedaba vacía, ya no le hacía gracia un polvo en horas del almuerzo, mientras restauraba una biblioteca se le partían las ganas, Yuri sabía que una decisión así no era fácil de tomar, que no era una lucha solo con el esposo si no con una vida entera, era como cortar un árbol con una navaja, un árbol lleno de frutos, un árbol fuerte, a Yuri no le gusta llorar, cuando lo hace enciende su sierra  y es su sierra quien llora por ella y cuando atraviesa la madera siente que también  ella es atravesada.

– Vas a tener que tomar una decisión  o la tomo yo y cortamos de raíz

Sentenció Yuri mientras se tomaba una cerveza y apagaba la Sierra

Isabel, mientras preparaba la cena de su hija, escuchó una notificación en su tablet, una chica la saludaba, empezó a escribir en esa pequeña ventanita digital, primero con miedo, quizás sea un hombre o una psicópata  o un narco, pero mientras se saludaban y conversaban, las similitudes y la conversación fluyó sin contratiempo.  “Dolores” se llamaba, vivía sola con dos gatos, era editora de páginas web, lo que no había podido corregir era su agorafobia, su casa era una isla de donde salía para lo estrictamente necesario, experta en las redes y la tecnología casi todo lo resolvía de forma digital, un encuadre perfecto para Isabel que temerosa a relacionarse encontró en ella un poco de alivio y compañía.

– Me gusta que seas enfermera, quizás entiendas mi agorafobia

– Si la entiendo, yo le tengo miedo al sexo, es decir, nunca he estado con una mujer… ¿tú?

– Sí, sí he tenido pareja, no muchas la verdad

– Yo tengo una hija

– Yo tengo dos gatos

– ¿Te gustaban los hombres?

– No, me gustaba hacer caso

– Entiendo

– ¿Nunca estuviste con un hombre?

– No

– No te pierdes de nada

– ¿Tú hija sabes que eres gay?

– No, no sabría como decírselo

– Por wathsapp,  si es adolescente estará pegada al móvil

–  Eso sí

– Ninguna de las dos tiene fotos, ¿será que nos mandamos una?

– Bueno

– No soy bonita

– Yo tampoco

– No eres fea

– Tu tampoco

– Si tu hija salió a ti, es una niña hermosa

– Tus gatos si solo te ven a ti, ven una mujer bonita (no soy escritora es lo máximo que puedo decir poético)

–  Todos llevamos algo de Poesía, quizá la tuya recaiga en la pasión por ayudar a los demás

– Sí,  me gusta cuidar a los pacientes

– A mí me gusta cuidar las páginas web de errores ortográficos,  son como pequeñas infecciones en los textos y debo extirparlos

– Me gusta hablar contigo

– Se nos ha ido la noche, ya es la una de la mañana, a mí tambien me ha gustado hablarte

– Si, descansa

– Y tú igual. Un beso

¿ Un beso? ¿Cómo sería besar a Dolores? Quizás un alivio.

La noche era larga para Daniela, intentaba dormir pero los recuerdos se le venían encima. Adriana la escuchó y en silencio entró a su cuarto y la abrazó, nada como un abrazo sentido para partirse como es debido.

– Te desperté, lo siento

– Yo estaba despierta revisando unas partituras

– Gracias por todo lo que estás haciendo conmigo

– Eres mi amiga Dani y siempre lo serás

– Por cierto no me habías contado lo de estas chicas, no sabía que andabas en un trío

– Sí, son muy majas y divinas

– Vaya tela tía, tú no dejas de sorprenderme Adriana . Son demasiadas mujeres en una cama

– No sabes lo divino que la pasamos

– Me imagino, no sé, el sexo me gusta pero era uno de los problemas que tenía con Sebastian

– Era malo

– No, era bueno, pero mi frecuencia bajó considerablemente luego de casarnos

– La rutina es mala compañera, por eso me cuesta entrar en relaciones convencionales, prefiero verlas de vez en cuando, pasarla bien, querernos y luego venirme a mi piso, nunca he encontrado una persona que entienda mi espacio y lo respete

– Yo igual, Sebastián se molestaba y bueno la verdad no follábamos mucho. De verlo a diario, siempre, lo volví mi mejor amigo, en el fondo entiendo nuestro divorcio

–  Y si él te hubiese planteado una relación abierta, es decir si tu frecuencia sexual es muy baja y el de él muy alta pero se amaban quizás esa era la solución

– Gracias por darme la solución después de haberme divorciado

– Tarde pero seguro, bueno para el próximo amiga

– O próxima

– ¿Quieres probar con una mujer?

– No sÉ, quizá ¿sabes que cuando lo pienso digo” bueno yo creo que sí” pero no sé si  pueda hacer sexo oral

– ¿Por qué todas las mujeres que quieren experimentar creen que tienen que hacer sexo oral? yo quiero que sepas que no hay una multa lésbica por no chuparla el primer día

– Que mala eres Adriana

– Pero es que es verdad ¿tú  lo chupaste el primer día cuando follaste?

– Sí

– Bueno a veces no suele ser así, yo no le hago sexo oral a todas las mujeres  en la primera

– Bueno es cierto, tienes razón … ¿Y las tetas?

– Ay por favor Daniela, las bolas de los hombres son como unas pasas grandes y asquerosas ¡admitelo! en cambio los senos son suaves, bellos y anti-estresantes

– Vendes muy bien el lesbianismo

– Bueno, servicio social,  tú eres mi asilada.

– Deja de hacerme reír

– Te encontré llorando y heterosexual y en menos de una hora ya te estás riendo y evaluando tocar tetas

– Mejor dormimos que llorar y reír da sueño.

– ¡Listo! busco mi almohada y vengo

La risa concede a la tristeza momentos de alivio, la amistad concede a la soledad espacios de amparo a veces las dos cosas juntas es el mejor ansiolítico para dormir profundamente.

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